El clima de la región, con fríos inviernos y cálidos veranos y secos, hace que contemos con las mejoras condiciones de producción para fruta ecológica de hueso. A estas condiciones climáticas hay que sumarle el alto número de horas de sol a las que está expuesta la fruta, pudiendo afirmar de esta manera que disponemos de la producción de más calidad de Europa. La gran extensión, la baja densidad demográfica extremeña y la falta de industria tienen como consecuencia muy positiva la conservación del medio natural prácticamente intacto, hecho que puede decirse de pocos territorios de este continente.
Gracias a todo ello, Extremadura es conocida hoy en España, como una región ecológica por excelencia.